Amarrar con viento fuerte exige repartir las amarras entre puntos de anclaje distintos, usar defensas, emplear cabos sanos y elásticos, proteger los puntos de roce y no tensar los cabos en exceso. Consulta el aviso de viento de AEMET: en costa se emite cuando se prevé fuerza 7 de la escala Beaufort en las 24 horas siguientes.

¿Cuándo se considera fuerte el viento para amarrar?

No existe un umbral único que valga para todos los puertos. La referencia oficial que sí tienes es el aviso de AEMET. En costas, el aviso de viento se emite cuando se prevé fuerza 7 de la escala Beaufort en las 24 horas siguientes, y la tendencia indica si esas condiciones pueden darse entre 24 y 48 horas. En alta mar el horizonte es de 48 horas, y el aviso se emite cuando el viento alcanza o supera la fuerza 8 en el Atlántico o la fuerza 7 en el Mediterráneo.

Un aviso describe una zona, no tu pantalán. Un puerto abierto a una dirección determinada puede recibir rachas más fuertes que el viento medio previsto para la costa, y el oleaje dentro de la dársena depende de la forma del puerto y de su orientación. Por eso el aviso es el punto de partida y no la conclusión: compáralo con lo que conoces de tu puerto, con la dirección del viento previsto y con lo que ha ocurrido en temporales anteriores.

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¿Cuándo se considera fuerte el viento para amarrar?

¿Cómo leer los avisos de AEMET a tiempo?

Los avisos de costa se actualizan a las 12:00 y a las 20:00 hora oficial de la península, y los de alta mar a las 08:00 y a las 20:00 UTC. Ese calendario marca cuándo hay información nueva, así que conviene revisarlo en esas horas si tu barco está en un puerto expuesto o si hay una borrasca anunciada.

Además del viento, el aviso de costa contempla el oleaje. La página de ayuda de AEMET indica umbrales de mar total de 4 metros en el Atlántico y de 3 metros en el Mediterráneo. También se avisa de tormentas o precipitaciones muy fuertes y de visibilidad prevista inferior a 1 milla náutica. Si aparece cualquiera de estos parámetros, trata el episodio como un temporal aunque el viento sea moderado.

La tendencia de 24 a 48 horas es tu plazo de preparación. Lo que no hayas hecho cuando el aviso aparece en pantalla llega tarde, porque el viento empieza a cargar las amarras antes de que el puerto se llene de gente que pueda ayudarte.

¿Cómo repartir las amarras en el pantalán?

Un único cabo que trabaja solo es uno de los fallos más frecuentes. Si cede, el barco queda sin sujeción en esa dirección. Reparte la carga entre varios puntos de anclaje del barco y del muelle, de forma que cada cabo reciba una parte del esfuerzo del viento y del movimiento. Combina cabos de proa y de popa con esprines que limiten el avance y el retroceso, y cabos de través que sujeten el barco lateralmente.

El número y la disposición exacta dependen de la eslora, de la forma del casco y de las cornamusas o anillas disponibles. Consulta la documentación del fabricante del barco para conocer la resistencia de sus puntos de anclaje y las cargas admisibles. No des por hecho que cualquier elemento del muelle sirve para amarrar con garantías.

Las defensas deben colocarse a la altura de los puntos de contacto reales entre el casco y el muelle o el pantalán. Una defensa mal situada no amortigua nada y puede dañar la borda. Revisa también los cabos que sujetan las defensas: si se rompen con el viento, el barco queda expuesto a golpes continuos.

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¿Qué ángulo deben formar las amarras?

El ángulo entre el barco y el muelle influye en cuánto trabaja cada amarra y en cuánto se mueve el barco. Un ángulo demasiado cerrado deja poco margen para el movimiento lateral y favorece los golpes contra el muelle. Uno demasiado abierto reduce la sujeción en el sentido en que el barco tiende a desplazarse.

No existe un valor universal que sirva para todos los casos. Depende de la altura de la marea, del tipo de muelle y de la distancia entre los puntos de amarre. Si tienes dudas sobre la geometría de tu amarre, consúltalo con el personal del puerto y con el fabricante del barco, que conocen las cargas admisibles de sus elementos.

¿Qué ángulo deben formar las amarras?

¿Cómo proteger las amarras del roce?

Donde el cabo roza con un borde de muelle, una cornamusa, un escobén o una regala, el cabo puede desgastarse en pocas horas de viento fuerte. Protégelo con fundas o con trozos de manguera, colocados justo en el punto de roce y bien sujetos para que no se deslicen.

Antes del temporal, revisa cada cabo por toda su longitud. Busca hilos rotos, zonas aplastadas, endurecimiento o pérdida de elasticidad. Un cabo sano y elástico reparte los tirones; uno deteriorado puede romperse en el momento de mayor carga, sin aviso previo. Reemplaza lo que no esté en buen estado, aunque a simple vista parezca aceptable.

¿Por qué no conviene tensar mucho los cabos?

Es intuitivo querer las amarras muy tirantes, pero con viento fuerte es un error. El nivel del agua en el puerto sube y baja con la marea y con los cambios de presión atmosférica, y el barco se mueve con cada racha. Un cabo muy tenso no tiene holgura para absorber esos cambios, así que cada golpe pasa directamente a las cornamusas, a las anillas y al casco.

Lo que se busca es que el cabo tenga la elasticidad suficiente para ceder un poco sin llegar a aflojarse. Tras las primeras horas de viento, cuando el barco se haya asentado, revisa la tensión y ajusta solo lo necesario. Un cabo flojo en exceso puede soltarse de su punto de amarre o rozar donde antes no lo hacía, así que el objetivo es el equilibrio y no el mínimo de holgura.

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¿Qué hacer antes de que llegue el temporal?

Empieza con una lista de comprobaciones y con tiempo de sobra. Revisa amarras, defensas, fundas y puntos de anclaje. Retira de cubierta todo lo que pueda volar o caer. Asegura toldos, banderines y cualquier elemento suelto, cierra escotillas y comprueba la sentina. Verifica que la documentación y el seguro del barco estén en orden y que sepas cómo contactar con la capitanía marítima del puerto.

Decide con antelación si el barco se queda en su amarre o si conviene trasladarlo a otro puerto más protegido. Salir solo es razonable si la travesía es segura según la previsión y si tú y tu tripulación tenéis experiencia suficiente para navegar con esas condiciones. Si la salida no es segura, quédate en el puerto con las amarras reforzadas.

Si el aviso aparece cuando ya estás lejos del puerto, no intentes llegar al barco con viento o mar ya fuertes. Espera a que mejoren las condiciones y mantente en contacto con la capitanía. Si observas que las amarras de barcos vecinos presentan anomalías, comunícalo a la capitanía marítima, porque un fallo ajeno puede acabar afectando al tuyo. Si hay peligro para las personas, llama al 112.

Preguntas frecuentes

¿Qué debo hacer si el barco está fondeado y no amarrado?

El fondeo requiere una técnica distinta y depende de la profundidad, del tipo de fondo y de la cadena. Consulta la normativa de la zona de fondeo con la capitanía marítima y la documentación del fabricante del ancla y del barco.

¿Quién responde de los daños si el barco se suelta en el puerto?

Depende de la póliza del seguro y de las responsabilidades que se deriven del caso concreto. Consulta con tu aseguradora y lee las condiciones de cobertura por temporal antes de la temporada de viento.

¿Qué compruebo después del temporal antes de volver a usar el barco?

Revisa el casco, los cabos, las defensas, las cornamusas y los puntos de anclaje, y observa si hay daños en el muelle o en otros barcos. No vuelvas a navegar hasta que las condiciones sean seguras y los elementos dañados estén reparados o sustituidos.