Planificar un paso con mareas consiste en calcular la altura de agua y la corriente en cada tramo antes de zarpar, y en elegir la franja horaria en la que el paso es seguro. Para ello se parte de las predicciones oficiales del Instituto Hidrográfico de la Marina y, para estimar niveles intermedios, puede usarse la regla de los doceavos.
¿Por qué la marea condiciona el plan de paso?
La marea determina cuánta agua hay sobre los bajos, en las bocanas de los puertos, en los canales de acceso y en las rías. Un paso cómodo con pleamar puede no ser viable con bajamar. La magnitud que importa no es la profundidad que aparece en la carta, sino la altura de agua sobre el fondo en el momento de pasar. Se obtiene sumando a la sonda de la carta la altura de marea en ese instante y restando el calado del barco y el margen que decidas dejar.
Además, la corriente de marea puede sumarse o restarse a tu velocidad sobre el fondo. En estrechos y bocanas puede ser mucho más intensa que en mar abierto. Por eso el plan debe responder a dos preguntas: cuánta agua habrá y cuándo conviene pasar.

¿Dónde consultar las mareas oficiales en España?
Conviene distinguir dos fuentes oficiales según lo que necesites.
El Anuario de Mareas, editado por el Instituto Hidrográfico de la Marina dentro del Ministerio de Defensa, recoge las predicciones de horas y alturas de pleamares y bajamares para los puertos nacionales. Sus alturas se refieren al cero hidrográfico de las cartas náuticas españolas, que corresponde a la menor marea astronómica predecible. Sus horas están expresadas en UTC, así que hay que convertirlas a la hora oficial aplicando el adelanto vigente. Sus predicciones son astronómicas: no incluyen efectos meteorológicos, de modo que el nivel real puede diferir del previsto.
Puertos del Estado difunde datos oceanográficos a través de su web, del portal Portus y de la aplicación Imar, disponible para iOS y Android. Sus servicios de predicción cubren el nivel del mar, el oleaje, las corrientes y la temperatura del agua, y su red de mareógrafos permite contrastar lo que ocurre realmente en el puerto.
Un uso práctico es combinar ambas fuentes: el anuario para la previsión astronómica del día y los datos de Puertos del Estado para comprobar el estado de la mar antes de salir. Antes de usar cualquier tabla o aplicación, verifica que corresponde al puerto y al año en curso.
¿Cómo se aplica la regla de los doceavos?
Es un método de cálculo manual que estima la altura en un instante intermedio entre una bajamar y la pleamar siguiente, o al revés. Solo necesitas la hora y la altura de una de las dos marcas de referencia y el rango de marea, es decir, la diferencia entre pleamar y bajamar.
El procedimiento es el siguiente:
- Calcula el rango restando la altura de la bajamar a la de la pleamar.
- Cuenta las horas transcurridas desde la marca de referencia.
- Suma las fracciones correspondientes: 1, 2, 3, 3, 2 y 1 doceavos para cada una de las seis horas entre bajamar y pleamar.
- Multiplica la fracción acumulada por el rango y suma el resultado a la altura de la bajamar. En marea de bajada, resta en lugar de sumar.
Un ejemplo: bajamar a mediodía con 2 metros y pleamar posterior de 14 metros. El rango es de 12 metros. A las 15 horas, tres horas después de la bajamar, la subida acumulada es de 1 + 2 + 3 = 6 doceavos, es decir, 6 metros. La altura estimada es de 8 metros sobre el cero de la carta.
La regla refleja que la marea cambia más deprisa en la tercera y cuarta horas, y menos al principio y al final del ciclo. Por tanto, si el paso tiene un margen justo, son esas horas centrales las que conviene vigilar con más atención.
¿Cuándo no sirve la regla de los doceavos?
La regla supone una curva simétrica, con unas seis horas entre bajamar y pleamar y un ciclo semidiurno regular. Cuando esas condiciones no se cumplen, el resultado deja de ser fiable. La publicación especializada eOceanic cita como ejemplos el Solent y la bahía de Poole, en el sur de Inglaterra, donde hay dobles pleamares, y lo mismo ocurre con dobles bajamares. El principio es el mismo en cualquier costa: si el ciclo es irregular, la regla no sirve y hay que recurrir a tablas o almanaques oficiales.
Hay otras situaciones que exigen cautela. En estuarios con mucho caudal de río, la forma de la marea y la corriente se alteran. En zonas de bajos someros, la onda de marea se deforma. En el Mediterráneo, la amplitud astronómica suele ser reducida y los efectos meteorológicos pueden pesar más que la marea prevista. En todos estos casos la estimación manual solo sirve como orientación, y la decisión debe basarse en la predicción oficial del puerto.

¿Cómo planificar la ventana horaria con corrientes?
La corriente no equivale a la altura de la marea. Su máximo no siempre coincide con la pleamar o la bajamar, y en canales y estuarios puede desfasarse de forma apreciable. La regla de los doceavos no estima la corriente, así que esta información debe obtenerse de fuentes oficiales, como las predicciones de corrientes de Puertos del Estado, o de la documentación del fabricante del equipo de navegación si muestra la corriente en pantalla.
Para fijar la ventana, define el tramo crítico, estima el tiempo de travesía con la velocidad sobre el fondo y comprueba que la altura de agua es suficiente en el punto más bajo del recorrido. Lo ideal es iniciar el paso con la corriente a favor o en calma, y llegar al tramo crítico antes de que se invierta. Evita además cruzar bocanas con viento de fuerte componente opuesta a la corriente, porque el mar se encrespa y la maniobra se vuelve peligrosa aunque el agua sea suficiente.
¿Qué margen conviene dejar en el plan?
Un buen plan deja margen en tres planos. En vertical, la altura de agua prevista debe superar el calado con un colchón suficiente según el fondo que conozcas. En horizontal, conviene no trazar el recorrido pegado a los bajos marcados en la carta. En el tiempo, la salida debe permitir llegar al tramo crítico con holgura, sin depender de una ventana que se cierra justo al llegar.
Antes de salir, compara la previsión con los datos observados del día. Si la previsión queda justa, retrasa la salida o busca un puerto o fondeadero alternativo. Ten preparado un plan B con horario y destino, y recuerda que el margen debe revisarse si cambia la situación meteorológica. Para interpretar la sonda y el calado, sigue la documentación del fabricante del equipo, ya que el desfase del transductor y la calibración influyen en la lectura.
Preguntas frecuentes
¿Puedo fiarme de una aplicación de terceros para planificar el paso?
Puede servir para orientarse, pero la referencia debe ser la predicción oficial del puerto para el año en curso, ya sea el Anuario de Mareas o los datos de Puertos del Estado. Si una aplicación y la fuente oficial difieren, toma la previsión más prudente y vuelve a comprobarla antes de salir.
¿Qué llevar a bordo si fallan los equipos electrónicos?
Conviene llevar una copia impresa de las horas y alturas de marea del puerto, la carta náutica en papel o su equivalente y el cálculo previo del paso. No conviene depender solo de la pantalla del equipo.
¿La regla de los doceavos sirve para conocer la hora exacta de la pleamar?
No. Es un método para estimar alturas en un instante intermedio, no para fijar horas. La hora de pleamar y de bajamar debe tomarse de la predicción oficial del puerto, expresada en la hora local.
¿Qué hago si al llegar la altura de agua es menor de la prevista?
No fuerces la entrada. Mantente en una zona segura, espera a que la marea suba si la situación lo permite o busca un fondeadero o puerto alternativo. Vuelve a consultar los datos observados antes de intentar de nuevo el paso.